A la hora de elegir una pala de pádel,  nos encontramos con una gran variedad actualmente en el mercado, es una decisión en la que tenemos que tener en cuenta diferentes factores a los que tenemos que prestar atención ya que puede afectar favorablemente o no a nuestro juego y a la aparición de lesiones.

Forma y balance de la pala

La forma de la pala afecta su balance y equilibrio, tienen tres formas diferentes:

– FORMA REDONDA. El equilibrio en esta pala es bajo, el peso está más cerca a la empuñadura, por lo que son muy manejables, recomendadas para el jugador que se inicia y necesita mover la pala con facilidad para aprender a realizar correctamente cada golpe, aunque también es ideal para los jugadores de nivel alto cuando les favorece en su forma de jugar.

– FORMA DE LÁGRIMA. El equilibrio de esta pala es medio, recomendada para jugadores que busquen una buena relación entre potencia y control.

– FORMA DE DIAMANTE. Esta pala tiene el equilibrio alto, el peso está distribuido hacia la cabeza para conseguir mayor potencia en el golpe, son menos maniobrables, el jugador con suficiente nivel y fuerza consigue una potencia mucho mayor, es recomendable para jugadores de nivel avanzado que buscan potencia.

Peso de la pala:

El peso es adecuado para cada tipo de jugador, las palas más livianas permiten moverlas con mayor velocidad proporcionándonos una mejor respuesta en la red en la volea. Las palas de pádel más pesadas son más difíciles de mover pero nos dan más potencia a la hora de impactar la bola, siempre y cuando el jugador sea capaz de moverla con la suficiente velocidad.

Material de la pala

La dureza de la superficie de impacto te facilitará determinado tipo de juego y te perjudicará otro. Las palas de pádel blandas, te darán mayor potencia y te dificultarán el control, te ayudarán a defenderte en el fondo y te darán potencia en la red. También debes tener en cuenta que cuanto más blandas sean las palas posiblemente su vida útil será menor. En el caso de las palas de pádel duras ocurrirá lo contrario. Por tanto si por tu condición física no tienes problemas para aportar potencia a la bola, una pala de pádel dura te aportará un control mucho mayor en tus golpes, sobre todo en la volea y en la red.